
No te vayas con extraños(2ª parte)
-¿No quieres quedar un día a tomar un café?-gritó ella justo antes de que acabará de cerrar la puerta-invito yo...
Él se volvió hacia ella y le dedicó la sonrisa más bonita que había visto nunca.
-¿Por qué no?- habló por primera vez -me pasaré por aquí el Viernes.
Y ahí estaba ella aquel Viernes tan ilusionada con que acabara el trabajo para poder ponerse la ropa que guardaba desde aquella mañana en su taquilla junto con el maquillaje y los abalorios, era una escena tan mona que ella parecía una inocente niña de secundaria que espera con impaciencia a que llegue su primera cita, cuando al fin llegó la hora salió silbando, recién cambiada y tan bonita y fresca como una rosa, aquella visión hizo que la persona que había prometido pasar a buscarla sonriera misteriosamente y le abriera la puerta del coche con gentileza. Llevaba conduciendo un rato cuando Cassandra advirtió que no parecían dirigirse a tomar un café, es más, cada vez se alejaban más de la ciudad tal como indicaba el paisaje que se veía a través de la ventanilla, que era el de un campo abierto, eso la hizo sentirse inquieta, miró al conductor con aprensión y el simplemente sonrió, pero esta vez había algo diferente en sus ojos, quiza había sido solo su imaginación pero había jurado ver un destello de locura en sus ojos verdes, aún así intento relajarse y mirar al frente. Al rato él paró sin motivo aparente y fue entonces cuando Cassandra tuvo miedo, él se giró hacia ella y entonces pudo ver aquel destello que había creído ver brillando salvajemente. Después de aquello vino el dolor cuando él le arrancó con rudeza la ropa que ella se había puesto con tanto ilusión para después humillarla, sintió la angustia de saber que aunque gritara con todas sus fuerzas nadie la oiria, dios mío ¿por qué había sido tan estúpida? se lo había dicho su madre siempre, no te vayas con extraños. Ese fue su últimom pensamiento antes de que una tajada que el le dió en el cuello la hiciera caer al vacío para siempre.
Fin